
¿Para sentirte mejor?
¿Para hacer cosas que no te atrevías a hacer sin beber?
¿Para reírte más?
¿Para no desentonar?
¿Para poder entrar en un grupo o establecer alguna
relación?
¿Para que no te pregunten por qué no bebes?
¿Para ser más atrevido y más gracioso?

Piensa si podrías hacer todo eso sin beber. Si no puedes,
estás utilizando el alcohol y eso es muy peligroso. Si puedes, vuelve a
preguntarte para qué bebes y quizás veas que lo que haces no tiene mucho
sentido.

à Todo lo que puedas hacer con
alcohol eres capaz de hacerlo por ti mismo.
à En todo momento eres consciente y
responsable de tus actos, bebiendo no eres consciente, pero sí responsable.
à Los que están a tu alrededor, por
mucho que creas, te prefieren sereno.
à Bebiendo vas a meter la pata con
todo el mundo.
à si bebes
tendrás problemas absurdos (peleas, rupturas de pareja, broncas en casa,
multas, …)
à Es frecuente “Pasarte” bebiendo.
Si consumes alcohol tarde o temprano sufrirás incómodas resacas, vomitonas,
comas etílicos,…
à Cuando una persona bebe su
percepción de la realidad cambia hasta el punto de creerse el rey de la fiesta
cuando las demás le ven como el bufón que invita a todo el mundo y del que
nadie se acordará luego.
à Es fácil que si bebes hagas cosas
de las que tengas que arrepentirte. Tendrás que pedir perdón muchas veces y
otras saldrás a la calle con miedo porque no sabes lo que te espera.
à El alcohol, igual que las otras
drogas, no se puede manejar. Es ilusoria la idea de “SABER BEBER”. Tarde o
temprano te puede enganchar.
à Todas las sustancias que se
utilizan como droga crean adicción y daños en el organismo que a veces son
irreparables.
à No hay que ser alcohólico para
sufrir las consecuencias negativas de su consumo (accidentes de tráfico,
lesiones cerebrales por comas etílicos, muertes por aspiración de vómito,…).