
La recogida del material se ha efectuado mediante
entrevistas abiertas realizadas a una serie de personas alcohólicas y a algunos
de sus familiares, personas todas ellas, que han pasado o están pasando por el difícil
proceso de superación de este problema de salud.
La
selección de estas personas se ha llevado a cabo mediante la colaboración de
las asociaciones de alcohólicos, así como de algunos centros de salud mental,
de la Comunidad de Madrid.
En la entrevista
se les pedía que relataran las experiencias y vivencias mas importantes
de su historia de vida con el alcohol, grabando su discurso en cinta
magnetofónica. El entrevistador trataba de recoger las diferentes
fases de cada historia hasta llegar al abandono del hábito.
El documento
contiene extractos de dichas entrevistas. Se han seleccionado los
párrafos más significativos del discurso de cada uno de los entrevistados.
El motivo de dirigirme a vosotros
es para contaros un poco mi experiencia con el alcohol. Empecé a beber muy
joven, hoy sólo tengo treinta y ocho años, no sé cuando crucé la barrera de
bebedor habitual para convertirme en un enfermo alcohólico. Sólo deciros que me
destrozó física, psíquica y moralmente, afectó indirectamente a mi esposa e
hija, así como al resto de mi familia. Me sentía metido en un pozo del cual
creía poder salir si me lo proponía, la verdad es que me lo proponía, pero sólo
por cortos períodos de tiempo, luego volvía a beber como antes.
Un
día, casualmente, llegó a mis manos la dirección de una Asociación
de Alcohólicos rehabilitados y me puse en contacto con ellos. Allí
me atendieron y lo que es más importante, comprendieron mi problema.
Porque ellos también eran alcohólicos, sólo que ya no bebían. A
partir de entonces poco a poco empezó a cambiar mi vida. Mi esposa
empezó a tener un compañero, mi hija un padre.
De
esto hace cinco años y hoy me siento libre y feliz.
Desde
aquí quiero animar a las personas que tienen problemas con la bebida y a sus
familiares a que acudan a una de estas asociaciones, porque segura que, a pesar
de lo angustioso del problema, se van a sentir comprendidos y ayudados.
Paloma, 29 años.
“Al
beber me sentía mucho mejor. Podía hablar…, hablaba con todo el mundo…, no me callaba
ni debajo del agua…Es que yo soy muy tímida…”
“Yo
he estado bebiendo desde muy joven, muy pequeñita, desde los 13 o 14 años. Es
que mi padre era alcohólico, murió de cirrosis. Y mi madre no quería tener
alcohol en casa, pero una vez le dio una vena y compró una botella de coñac por
Navidad…Entonces yo la cogí. Estaba escondida para que ni padre no la viera y
yo la cogí. Y traguito a traguito…, cuando se dio cuenta mi madre…”
“Luego
empecé con unas amigas, y nos tomábamos entre las tres una caña.
Fue al principio.”
“No
se por qué bebía…, mi madre se iba a trabajar…, y me quedaba sola.”
“Al
principio, cuando empecé a salir con mi marido, pues bebíamos los fines de
semana. Yo siempre he bebido más que él. Cuando me casé, ya ha sido una
cosa…Bebía en casa y fuera de casa. Bebía cerveza antes de comer, en la comida
y después de comer.”
“Mi
marido me decía, sobre todo cuando me quedé embarazada: ‘¿no crees que bebes
mucho?’ Yo no decía nada, me iba a la cocina. Le chillaba. No me ponía
agresiva, pero de decía todo a gritos.”
“No,
no me daba cuenta de que estaba tan mal…, yo con tener mi cervecita
o vino o lo que fuera…, veía todo solucionado…Bueno, yo creo que
sabía que no era normal, pero como creía que a mi no me hacía daño…”
“Y
hubo un momento que el hígado dijo que bebiera mi abuela. El niño nació con el
mono ese…, (el síndrome de abstinencia)”
“La
asociación me ha ayudado mucho, a aclararme las ideas y ahora me encuentro
fenomenal. Ha cambiado…Bueno, es que ha cambiado todo.”
“Yo
le diría a la gente que tiene problemas con el alcohol… que se aten a la pata
de la cama. No sé. Yo si pudiera dar marcha atrás, sobre todo antes de quedarme
embarazada…No sé, les diría que no bebieran.”
Fernando, 56 años.
“…Toma
un vasito de vino, chaval…”
“Yo
empecé a beber a los 15 o 16 años. Resulta que mi padre, que en gloria esté,
era carbonero e iba a vender carbón a otros pueblos de alrededor de la
provincia de Cáceres. Iba con él y me juntaba con personas mayores que yo, y me
daban un vasito de vino…”
“Y,
claro, empecé a beber hoy un vaso…, mañana dos. Así que, ya en la mocedad, en
el pueblo, mi alcoholismo iba a más. Me eché novia y seguía bebiendo, me casé y
seguía bebiendo…, seguía bebiendo pero yo controlaba.”
“Un
día, a lo mejor, me enredaba un poco y me emborrachaba. Pero al otro día lo
pensaba y decía, ‘¿qué he hecho yo, qué hice yo ayer?’ Y a lo mejor me tiraba
15 o 20 días sin beber. A lo mejor me tomaba 2 o 3 vasos de vino y me iba para
casa…”
“Pero
claro, el consumo era cada día mayor. Hasta los 40 o 45 años. Cuando llegué a
los 45 vi que tenía un problema. Y me lo fui
planteando, que tenía 3 hijos y que mis hijos se daban cuenta de que su padre
no funcionaba. Perdía mucho tiempo por ahí en los bares, cuando tenía que estar
con mis hijos y con mi señora, que para eso me había casado y para eso había
traído hijos al mundo.”
“En
el trabajo ya tenía problemas porque llegaba y no podía trabajar”
“Tenía
problemas…Aunque nunca he usado armas ni navaja…, pero llegaba a casa y le montaba
la bronca a mi mujer. El dinero nunca le ha faltado, porque yo le entregaba el
cheque y ella cobraba en la fábrica… llevo 34 años en la fábrica. Pero, claro,
me quedaba con 10 o 15 billetes. Para la cerveza.”
“Montaba
espectáculos en los bares, insultaba…, al otro día me veía avergonzado…, no me
acordaba de nada…”
“Iba
cada día a más. Llegó un momento en que si un día bebía más de la cuenta…, al
otro día me daba miedo. Me daba hasta fiebre, no quería que me hablaran, no
comía, no podía trabajar así.”
“Mi
mujer me advirtió varias veces. Que se iba. Y, claro, yo entraba en diálogo,
pero el diálogo era falso. Porque lo que decía hoy, lo olvidaba mañana.”
“Yo
muchas veces intenté dejarlo. Pero, claro, el alcohol podía casi más que yo. Lo
que pasa es que yo quería pero no podía.”
“Se
me ocurrió ir al médico de cabecera y contarle el caso.’¿Qué te pasa?’, ‘Pues
mire usted, yo tengo un problema muy gordo con el alcohol y quisiera salir’. Y
me dijo el doctor ‘me alegro de que hayas venido’. Y por eso vine aquí a la
Asociación.”
“Ahora
las cosas se están intentando solucionar. Yo estoy al lado de mi
familia, mi familia está al lado mío y, la verdad, es un cambio
muy grande.”
“Y
cada día… quiero olvidar lo pasado y mantenerme en abstinencia. Quiero una vida
digna hacia mí y hacia mi familia. Y hacia los demás. Por eso estoy aquí.”
Mercedes, 55 años.
Esposa de alcohólico.
“Yo
pienso que es que no tiene voluntad. Empezó a tomar un cuba-libre, le gustó, y
el segundo y el tercero… Él no sabe controlarse.”
“Pienso
que él siempre ha bebido, pero cuando era joven yo no notaba nada
raro. Trabajaba en un bar…, y lo lógico, la copa y tal. Al principio
era más normal, pero empezó a beber más, y desde hace unos años,
cuando bebías no se entendía lo que hablaba…”
“Yo
no sé por qué bebía, si es que no tiene mucha personalidad y así se
crecía…Entonces es como que se hacía más fuerte…”
“Yo
le veía que se iba haciendo agresivo. Cuando bebía se ponía valiente y daba una
voces…”
“…aquel
día se puso con él que casi le pega y fue porque le dijo:’Papá, tu no estás en
condiciones de llevarte el coche para ir a trabajar’. Y se montó…, lo último es
que se falten al respeto el padre y el hijo.”
“Un
día se puso a hacer una tortilla, pero primero se bajó a la calle a beber…, luego
preparó su sartén, la plantó en el fuego y se quedó dormido…Cuando llegaron lo
bomberos lo encontraron casi asfixiado del humo que había.”
“Yo
siempre he dicho que el problema era mío. Porque los hijos no tienen por qué
aguantar esas burradas.”
“Yo
creo que al final lo de venir aquí (a la Asociación) ha sido porque ha visto
que la empresa le puede echar a la calle.”
“Yo
me siento bien aquí. La verdad es que cuando oigo a la gente…, lo mío no es
nada. Esto me ha ayudado a ver…A mí era como que me daba vergüenza… Y no es una
vergüenza.”
“Es
un problema, es una enfermedad y punto…Y a mí esto me ha hecho estar temporadas
muy nerviosa por querer tragármelo yo sola y querer ocultarlo, hasta el punto
de decirme las personas:’Oye, si es que se sabe, no te empeñes en ocultarlo…’.”
Enrique, 38 años. Esposo
de alcohólica
“Se
levantaba por la noche, a las 3 o 4 de la mañana, y esos ratos bebía…”
“La
conocí en el trabajo. Allí no bebía. Por lo menos yo no la vi. Cuando empezamos
a salir juntos…, pues lo normal, una cerveza, los fines de semana…, pero
tampoco nos veíamos entre semana…Después nos casamos y empezó a beber más
porque nos faltaba dinero…, pero vamos se lo pedía a su madre…”. Digamos, que
yo no lo noté hasta que le dio el … (fallo hepático)”
“Actualmente
está algo más centrada. Pero se considera una inútil, en una palabra, se
aturulla, se tensa…”
“Está contenta, a mi me ha dicho que sueña algunas veces
con beber…pero, yo le digo ‘Tú me lo dices y tal y lo hablamos’.”.